miércoles, 19 de noviembre de 2014

El inodoro festeja hoy su "día mundial"

En un nuevo intento para crear conciencia sobre la importancia del acceso a servicios básicos de saneamiento, hoy se celebra el Día Mundial del Inodoro. De los 7.000 millones de habitantes que tiene el planeta, unos 6.000 millones tienen celular, pero unos 2.500 millones, la mayoría en zonas rurales, no tienen inodoros, y unos 1.100 millones todavía hacen sus necesidades al aire libre. Bajo el lema "Igualdad y Dignidad", el objetivo de este año es mostrar la amenaza de la violencia sexual a la que se enfrentan miles de mujeres y niñas debido a la falta de intimidad, además de dejar en evidencia las desigualdades que hay en el mundo en el acceso al saneamiento. 
Esta fecha fue establecida el año pasado por la ONU, justamente para crear conciencia sobre este servicio básico. En la Argentina los datos del Censo 2010 muestran que 1 millón de personas viven en casas que no tienen inodoro, y son más de 6 millones si se suma también a quienes no cuentan con descarga de agua en el retrete. Y en el mundo, hay unas 2.500 millones de personas sin acceso a un inodoro adecuado.
Mujeres indias, durante la ceremonia de apertura del Festival Internacional de Aseo en Nueva Delhi. (AFP)

La  historia y la necesidad de este elemento sanitario se remontan al 2000 AC. Los historiadores señalan que comenzó en Creta, en los tiempos de la civilización Minoica.  Los cretenses tuvieron inodoros, completos con cisternas alimentadas por corrientes de agua, palancas que controlaban el flujo del líquido y bajantes. El inodoro tampoco le fue desconocido a los egipcios y a los romanos, que inventaron un sistema de letrinas regadas por agua corriente.
La invención del inodoro -que se parece al de hoy- se inicia en 1589 y es obra del inglés John Harrington. Como el inventor era ahijado de la reina Isabel I de Inglaterra, uno de los primeros artefactos -llamado "El Áyax"- fue instalado en en el palacio de Richmond. El diseño incluía una cisterna, una reserva de agua en la taza y una manija para activar el mecanismo.

Pero el diseño de Harrington tenía algunas dificultades; aparentemente, hacía mucho ruido y tenía un problema en sus sistemas que provocaba el reflujo de agua contaminada y el olor en la habitación se hacía insoportable. La solución llegó cuando el relojero inglés Alexander Cummings inventó un sistema que consistía en la creación de una tubería en forma de S. Cuando el agua pasa por el sifón, la parte inferior de la S siempre queda con algo de agua, que actúa de cierre hermético del resto de la tubería que conecta a la alcantarilla. De este modo, se evita que los gases salgan a la habitación. Este diseño fue el punto de partida para otros diseños de inodoros más eficaces, como el de Albert Giblin en 1819.

Durante el siglo XVIII, la utilización del inodoro se masificó y hoy, en pleno siglo XXI, mientras que en la India un 53% de los 330 millones de hogares carecen de una letrina y un 60% de la población hace sus necesidades al aire libre, en Japón ir al baño puede ser una experiencia única debido al nivel de sofisticación de los inodoros nipones. 

Los avances tecnológicos de los inodoros japoneses suelen ser uno de los primeros aspectos que llama la atención a los extranjeros que visitan el país, que se asombran por las insólitas funciones que trascienden las necesidades fisiológicas. Muchos de ellos incluyen extras como el bidé integrado -un chorro de agua con temperatura y presión regulables-, calefacción del asiento o un botón que simula el sonido de la cisterna para camuflar otros ruidos sin necesidad de gastar agua.

Pero la aspiración nipona de crear el inodoro perfecto también se focaliza con diseños extravagantes. Uno de ellos es el el caso de los baños del turístico Robot Restaurant del barrio tokiota de Shinjuku, que cuentan con inodoros y mingitorios bañados en oro y rodeados de azulejos de colores psicodélicos procedentes de 7 países, un ostentoso decorado al estilo de esta sala conocida por sus espectáculos de bailes robóticos, luces de neón y Pole Dance.
El insólito inodoro de un resort japonés.
Otros baños invitan más a la relajación, como los servicios femeninos del Café Mimin Papa de Akashi (sur del país), rodeados de paredes y techos de cristal que contienen un gran acuario con peces tropicales y tortugas marinas. Y también están los insólitos inodoros que incorporan ordenador, teléfono e impresora, lo que dificulta que uno pueda evadirse ni en su tiempo "íntimo".
Fuente: Clarín.com

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